Desgraciadamente, cada vez es más habitual que particulares y empresas acudan a nosotros porque han sido víctimas de un ataque de ransomware, con los consiguientes quebraderos de cabeza que ello provoca en ambas partes.

Tenemos la mala costumbre de pensar que estas cosas solo les ocurren a los demás y de no considerar la indudable importancia que nuestros datos tienen. Lo cierto es que, si no se toman las precauciones adecuadas, cualquiera podemos acabar siendo objetivo de estos cibercriminales.

¿Qué es el ransomware?

Es un tipo de programa malicioso que cifra tus documentos y ficheros importantes para que no tengas acceso a ellos o, directamente, te impide la entrada al sistema operativo. De cualquier manera, siempre solicita una cantidad de dinero a modo de rescate para, supuestamente, devolver tu equipo a su estado original. Decimos «supuestamente» porque ceder al chantaje no solo no es garantía de éxito, sino que, además, contribuyes a financiar nuevos ataques.

¿Cómo evitar el ransomware?

Vamos a dar una serie de consejos que no difieren mucho de lo que siempre deberías hacer para proteger tus datos ante cualquier imprevisto:

  • No confíes nunca en adjuntos no solicitados. El correo electrónico es el principal medio de difusión de ransomware. Jamás abras un adjunto si no lo has solicitado. ¿Qué trabajo te cuesta preguntar al remitente si tienes dudas de su veracidad?
  • No pinches en enlaces sospechosos. Nuestra recomendación es sospechar de cualquier enlace. Si provienen de fuentes desconocidas descártalo directamente. Si provienen de una fuente conocida, asegúrate antes de que es auténtico (¿preguntando al remitente quizás?)
  • No prestes atención a correos falsos de empresas. Y más aún si no tienes relación con ellas. Hemos visto oleadas de correos procedentes de Correos, Endesa, La Caixa, Banco de Santander… Nunca confíes en ellos y menos si te piden seguir enlaces, abrir adjuntos o facilitar datos. ¿Por qué abres un correo con la factura de Endesa si tú tienes contratada la energía con Iberdrola?
  • Ten un buen antivirus y mantén actualizado todo el software. No todos los antivirus son iguales, algunos protegen más que otros. Piratear un antivirus y/o no mantenerlo actualizado te puede salir muy, muy caro. Lo mismo es aplicable al sistema operativo y al resto de programas que uses.
  • Revisa los ajustes de seguridad y privacidad. Acceder a determinados sitios en Internet o ejecutar algunos programas te exigirá bajar algunas defensas (si no todas). En otras ocasiones hemos detectado que las apaga directamente el usuario por comodidad. ¿Merece la pena correr riesgos?
  • Haz copia de seguridad. Una, o mejor dos, o tres… y guárdalas en diferentes sitios a los que no se pueda acceder directamente. Si el ransomware que te ataca es capaz de cifrar tus archivos y también los de la copia de seguridad, ¡mal vamos!

En fin, consejos de sentido común que nadie sigue habitualmente. ¿Serás tú uno de ellos?

 

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